Veteranos de Irak reciben cirugía ocular láser

IntraLase LASIK para la Armada

Nos complace mucho anunciar nuestra participación en un acontecimiento revolucionario para la medicina en la Armada de los EE. UU. y la cirugía refractiva. A principios de noviembre, se le efectuó la cirugía LASIK con el método IntraLase al primero de cuatro aviadores de la Armada que fueron elegidos para recibir ese procedimiento. Esto constituye un hito, ya que en la actualidad el método LASIK no está aprobado dentro de la comunidad aeronáutica militar.

Hasta ahora, el riguroso entorno de la aviación suscitaba temores que impedían el uso del método. La elevada altitud, la sequedad del aire y las ráfagas de viento son algunas de las condiciones extremas con que se enfrentan estos pilotos, pero los muchos años de pruebas del método LASIK en miembros del personal que no son aviadores sirvieron de aliciente a la Oficina de Medicina Naval. El paciente para el primer procedimiento LASIK fue el Capitán de la Armada Michael Oginsky, y la operación se efectuó en el Centro de Cirugía Refractiva del Centro Médico Naval de San Diego. En menos de cuatro horas tras la cirugía, la visión del Cap. Oginsky era 20/20 y a las 24 horas seguía mejorando.

Según el Cap. Steve Schallhorn, director del programa de cirugía refractiva de la Armada: "Si bien el LASIK existe hace muchos años y es un procedimiento que se elige comúnmente, esta es una primera vez muy significativa para el campo de la medicina aeronáutica. El procedimiento LASIK guiado por frente de onda, empleado junto con el método IntraLase, representa lo mejor de lo mejor, y es un avance realmente prometedor para personal crucial de la Armada cuya visión es de suma importancia para el cumplimiento de sus deberes militares.”

La vista del soldado: veteranos de Irak reciben cirugía ocular láser

Associated Press

FORT CAMPBELL, Ky.: Cuando el Sargento Mayor Comandante Kurt Pinero miró desde la mesa de operaciones después de la cirugía láser, ya podía distinguir las imágenes del televisor situado al otro lado de la sala.

"Fue sorprendente", dijo este veterano de la guerra de Irak, de 45 años de edad. "Era la primera vez que podía ver a tanta distancia desde la niñez".

Después de pasar meses en el desierto iraquí andando a tientas con lentes de contacto polvorientas, anteojos manchados y gafas protectoras con aumento, miles de soldados acuden en tropel a hacerse cirugías oculares refractivas. Y el Ejército cubre los gastos.

Según señala el Mayor Glenn Sanford, miembro de la Clínica de Cirugía Ocular Refractiva para Combatientes en el Hospital Militar Blanchfield en Fort Campbell: "Nuestra carga de trabajo y la cantidad de pacientes treparon hasta el cielo".

Cerca de 26,000 soldados recibieron la cirugía en clínicas del Ejército situadas en todo el país desde que se empezó a ofrecer en Fort Bragg, N.C., hace cuatro años.

De estas cirugías, más de 9,000 se realizaron en Fort Bragg, y otros 8,000 soldados en destacamento están en una lista de espera para someterse al procedimiento de aquí a enero, fecha en la que muchos de ellos serán desplegados.

El Ejército considera que la cirugía es un modo de ayudar a los soldados a ver mejor en el campo de batalla, donde una decisión que se toma en fracciones de segundo puede salvar vidas. Además, a los soldados sin anteojos les resulta más fácil usar instrumentos como las gafas de visión nocturna.

Cuando en medio del combate un soldado pierde sus anteojos, además de convertirse en un peligro para sí mismo también será una carga para otros soldados que deban tomarlo bajo su cuidado.

"Quitarle la vista a una persona es devastador", señala la Teniente Coronel Beverly Land, subcomandante de servicios clínicos en Blanchfield.

La prioridad es para los soldados en combate

Por lo general, tienen prioridad para recibir la cirugía los soldados con mayor probabilidad de entrar en combate. La cirugía se ofrece en ocho centros médicos del ejército y en al menos otros 10 establecimientos médicos de la Armada y de la Fuerza Aérea.

La cirugía cuesta al Ejército alrededor de $1,000 por soldado, en comparación con un promedio de $1,785 que cuesta cada ojo en el sector civil. Esto se debe a que el Ejército no realiza las cirugías con espíritu de lucro y no tiene que pagar gastos como los de publicidad.

El primer programa de cirugía refractiva del Ejército se inició en 1993 en el Centro Médico Naval de San Diego. La operación se realizaba a miembros del equipo SEAL de la Armada, muchos de los cuales tenían el problema de perder las lentes de contacto o los anteojos al saltar en paracaídas o desplazarse por el agua.

Según el Coronel Craig Bowers, asesor en cirugía refractiva para el Director General de Sanidad del Ejército, se estima que de 450,000 soldados del Ejército en condición de activos, la tercera parte son candidatos para la cirugía.

Pero con el presupuesto actual, el Ejército solamente puede tratar a unos 10,000 o 12,000 soldados por año.

El Teniente Coronel Mark Torres, un optometrista que analizó encuestas realizadas a soldados que antes de su despliegue habían recibido o no la cirugía, indica que la gran mayoría afirmó que la cirugía resultó un beneficio considerable.

Torres, quien se desempeña como jefe de cirugía refractiva en el Centro Médico Militar Madigan en Fort Lewis, Washington, agrega: "Vemos esta cirugía como un procedimiento que mejora el desempeño y nos entrega un soldado más capacitado para funcionar y operar".

Los dos tipos de procedimientos que el Ejército suele realizar son la queratectomía fotorrefractiva, o PRK, y la queratomileusis láser, o LASIK.

En la cirugía PRK, se usa un láser para esculpir la superficie de la córnea. El método LASIK consiste en abrir un colgajo en la córnea y esculpir con láser el tejido de la córnea que queda expuesto; luego se vuelve a colocar el colgajo en su sitio.

La mayoría de los civiles optan por la cirugía LASIK

Del más de medio millón de personas que cada año se hacen la cirugía en el sector civil, la mayoría elige el método LASIK por su conveniencia, ya que por lo general el paciente puede volver a trabajar el día siguiente.

A pesar de que con la PRK el tiempo de cicatrización es más largo (hasta una semana), la mayoría de los aguerridos soldados la prefieren porque se la considera más duradera. Los saltos desde helicópteros o las corridas entre la vegetación pueden dañar el colgajo creado por el procedimiento LASIK.

Por esta misma razón, la mayoría de las variantes de LASIK están prohibidas en el caso de buzos de combate o pilotos de la Fuerza Aérea que vuelen a más de 14,000 pies. A los pilotos de la Fuerza Aérea se les exige tener visión perfecta al inicio de su carrera, pero pueden hacerse la cirugía PRK si su visión se deteriora. También se les puede aprobar una cirugía LASIK.

Con ambos tipos de cirugía, a los soldados se les advierte que puede haber consecuencias, entre ellas que menos del 1 por ciento no verán igual de bien después de la cirugía.

Los posibles efectos secundarios incluyen sequedad de ojos y ver halos o llamaradas de luz.

La cirugía no es para todos

Además, no todos los soldados con problemas de visión son candidatos. No se recomienda la cirugía en el caso de personas que tomen determinados medicamentos o que padezcan ciertos problemas de salud como el glaucoma.

En palabras de Sanford: “Esto es una cirugía, y como todas las cirugías, puede haber complicaciones."

John Ciccone, vocero de la American Society for Cataract and Refractive Surgery, dijo que el Ejército hace un buen trabajo de selección de los candidatos y de información a los soldados respecto de los riesgos.

Y agrega: "El proceso de selección es muy completo y riguroso en comparación con el sector civil”.

Pero algunos soldados se muestran escépticos.

Pinero, quien debió usar anteojos durante 30 años, dijo que decidió hacerse la cirugía solamente después de oír a otros soldados hablar bien de ella.

"No tomo ninguna decisión a la ligera", continúa. "Todos tuvieron algo positivo que decir al respecto".
Grand Junction LASIK y la vertiente occidental de Colorado, con sitios como Aspen, Durango y Telluride, nos invitan a disfrutar de tarifas especiales de fin de semana para viajes y estadía.